La muerte documentada por mordida de una Culebra venenosa.
25 de septiembre de 1957, día en que Karl Patterson Schmidt, sufrió el envenenamiento de una culebra africana, muriendo voluntariamente en un lapso de 24 horas.
El herpetólogo había recibido un ejemplar de Boomslang (Dispholidus typus), una especie de la familia colubridae, y conocida por ser diferente al resto de culebras de su familia. La Boomslang es un colúbrido altamente venenoso. Karl tuvo un descuido y no manipuló correctamente al ejemplar, terminando en una mordida que inoculó veneno en su organismo.
Lo normal, era que acudiese de inmediato a urgencias para ser atendido. Pero Karl no, él decidió sacarle provecho y registrar en un diario todos los síntomas que sufrió durante el envenenamiento hasta morir. Quizá fue porque sabía que, al ser una serpiente africana, no había suero antiofídico a la mano para salvar su vida a tiempo, por lo que prefirió aprovechar los últimos momentos de su vida para dar un aporte a la ciencia y narrar a detalle la experiencia.
Luego de un día entero describiendo su situación, pereció lentamente por hemorragias masivas en todo el cuerpo, y la causa de muerte: parálisis respiratoria.
Sin duda, una acción admirable para la herpetología, pero que debe evitarse repetir. Recuerda, siempre hay que manejar ejemplares con responsabilidad y estar listo para atender cualquier accidente.
El herpetólogo Karl sufrió dolores, náuseas, alucinaciones, y muchas cosas más. ¿Te gustaría que revisáramos más a fondo su diario del accidente? 




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